Liderazgo, resiliencia y transporte en una industria desafiante
Elizabeth Quezada.
Desde la Región de Antofagasta, la gerente de Transportes Taner ha construido, en cinco años, una empresa que hoy se posiciona en el exigente mercado logístico, combinando maternidad, emprendimiento y una visión marcada por la perseverancia.
En un rubro históricamente masculinizado como el transporte, Elizabeth Quezada ha logrado abrirse paso con determinación. Su historia refleja no solo el crecimiento de una empresa, sino también el proceso personal de una mujer que transformó la necesidad en motor de desarrollo.
“Ha sido un camino de mucho esfuerzo y aprendizaje”, expresó con orgullo. Sus inicios estuvieron marcados por recursos limitados, pero con un objetivo claro: generar estabilidad para sus hijos. Hoy, Transportes Taner es reconocido por atributos clave en la industria logística, como la responsabilidad, la puntualidad y el compromiso con cada cliente. “En una región tan exigente como Antofagasta, mantenerse y crecer ya es un logro enorme”, afirma.
La motivación inicial no surgió desde una vocación tradicional, sino desde una urgencia vital. “Ser madre soltera me obligó a salir de mi zona de confort. Vi en el transporte una oportunidad real de crecimiento y decidí arriesgarme”, explica. Lo que comenzó como una necesidad, rápidamente se convirtió en una apuesta empresarial.
No obstante, el camino no ha estado exento de barreras. Elizabeth, reconoce que, en sus inicios, enfrentó cuestionamientos por liderar una empresa en un sector dominado por hombres. “Muchas veces dudan o te ponen a prueba más que a otros. Como mujer, una tiene que demostrar el doble”, comenta. Sin embargo, agrega que el tiempo y los resultados han sido clave para revertir esas percepciones: “Cuando ven tu trabajo y tu compromiso, eso cambia”.
A la par de su rol en Transportes Taner, también lidera su tienda de mascotas, “Rocky Pet”, lo que implica una constante gestión del tiempo. “No es fácil, pero con organización todo se puede”, asegura. Para ella, la clave está en establecer prioridades claras, delegar funciones y resguardar espacios de calidad con sus hijos, quienes son su principal fuente de energía.
Su historia personal también ha sido determinante en la construcción de su carácter. “Vengo de una crianza donde me enseñaron a no rendirme. Las dificultades me han hecho más fuerte”, relata. En ese sentido, la maternidad en solitario ha sido un punto de inflexión: “Te obliga a sacar una versión de ti que ni sabías que existía”.
Con la experiencia acumulada, Elizabeth Quezada también proyecta un mensaje hacia otras mujeres emprendedoras, especialmente en relación con el cuidado de la salud mental. “Es fundamental cuidarse una misma. A veces nos olvidamos de eso”, advierte. Entre sus recomendaciones, destaca la práctica de deporte —como el ciclismo—, la importancia de generar redes de apoyo y rodearse de entornos positivos. “También es importante darse permiso para descansar y no exigirse tanto. El equilibrio mental es clave para seguir adelante”, concluye.
Así, entre rutas, responsabilidades y desafíos, esta mujer emprendedor, continúa consolidando su lugar en la industria, demostrando que el liderazgo femenino en sectores complejos no solo es posible, sino también necesario.