Hospitalidad a todo terreno: Oportunidades imperdibles impulsan el turismo MICE y de intereses especiales en la Región de Antofagasta.
Monserrat Gonzalo, Master en Gestión de Eventos, Protocolo y Turismo de Negocios (MICE)
Su formación en España incluyó una inmersión profunda en los modelos europeos de turismo de reuniones, gestión de convenciones y protocolo corporativo, con enfoque en destinos competitivos y sostenibles, adquiridos en su paso por las aulas de Ostelea, Tourism & Hospitality School, de la EAE Business School, con sede en Barcelona, España. De regreso en Chile, ha aplicado ese conocimiento en el contexto del norte del país, combinando la experiencia como fundadora y directora de Agencia ECCO, que es una boutique de marketing digital para la minería y la industria e iniciativas del rubro creativo, que le permiten opinar con holgura sobre las garantías que ofrece el territorio para recibir a ejecutivos y turistas.
Abriéndonos paso hacia el Turismo MICE
"Primero, somos el ecosistema minero-energético más relevante de Latinoamérica. No hay otro destino en el continente donde puedas asistir a un congreso de minería sostenible en la mañana y al atardecer contemplar el desierto más árido del mundo. Esa fusión entre industria de vanguardia y naturaleza extrema es única. Segundo, conectividad aérea directa con Santiago, Buenos Aires, Lima y otras capitales, lo que facilita la llegada de delegaciones internacionales. Tercero, el Desierto de Atacama como escenario de incentivos de alto impacto emocional, no hay experiencia de team building más transformadora que un amanecer en el desierto o una noche bajo el cielo más estrellado del planeta. Cuarto, infraestructura hotelera en crecimiento, con opciones de categoría internacional. Y quinto, una comunidad empresarial sólida y cosmopolita, acostumbrada a hacer negocios con el mundo”, Monserrat Gonzalo destaca los atributos para la articulación de reuniones, viajes de incentivo, convenciones y exposiciones en la Región de Antofagasta.
¿Cómo describirías el estado actual el Turismo MICE en Chile y particularmente en la Región de Antofagasta?
El turismo de negocios en Chile o más bien reconocido como MICE, sí que ha experimentado una reactivación sustancial tras la pandemia, colocando a Santiago como el nodo central de eventos internacionales. Sin embargo, el desafío y la grandiosa oportunidad está en la descentralización. Las regiones con mayor potencial productivo como es nuestra ciudad, no están siendo aprovechadas al nivel que merecen.
En nuestra región, el MICE existe, crece y funciona, de una manera realmente atomizada. Tenemos grandes eventos como por ejemplo Exponor 2026, que cada dos años convierte a Antofagasta en la capital latinoamericana en minería y eventos deportivos como el ABF 2026 - Antofagasta Bodyboard Festival, que comienza ahora y reúne nuevamente a élite mundial del bodyboard, aquí en nuestras playas. Con figuras como el campeón mundial Tristan Roberts. Pero entre evento y evento, hay un vacío en la articulación estratégica. No existe aún un ecosistema MICE consolidado: falta un Convention Bureau regional activo, o más rutas de experiencias integradas para los asistentes, y una oferta hotelera y de servicios que responda a los estándares internacionales de manera consistente.
El potencial está, solo lo que necesitamos institucionalidad, estrategia y narrativa.
¿Qué atributos diferenciales tiene Antofagasta frente a otros destinos para la industria de reuniones, incentivos, congresos y eventos?
Antofagasta tiene una combinación de atributos que en el mundo es prácticamente irrepetible. Te los enumero con claridad:
Primero, somos el ecosistema minero-energético más relevante de Latinoamérica. No hay otro destino en el continente donde puedas asistir a un congreso de minería sostenible en la mañana y al atardecer contemplar el desierto más árido del mundo. Esa fusión entre industria de vanguardia y naturaleza extrema es única.
Segundo, conectividad aérea directa con Santiago, Buenos Aires, Lima y otras capitales, lo que facilita la llegada de delegaciones internacionales. Tercero, el Desierto de Atacama como escenario de incentivos de alto impacto emocional, no hay experiencia de team building más transformadora que un amanecer en el desierto o una noche bajo el cielo más estrellado del planeta. Cuarto, infraestructura hotelera en crecimiento, con opciones de categoría internacional. Y quinto, una comunidad empresarial sólida y cosmopolita, acostumbrada a hacer negocios con el mundo.
¿Cuáles son hoy las principales oportunidades para posicionar a Antofagasta como un hub de Turismo MICE en el norte de Chile?
Las oportunidades son concretas y están al alcance. La primera es capitalizar la frecuencia de Exponor 2026: este evento bianual ya posiciona a Antofagasta mundialmente cada dos años, pero sus efectos deberían extenderse los 24 meses del ciclo, generando una agenda de eventos satélite, misiones comerciales y rutas de conocimiento asociadas a la minería y nuestros hermosos paisajes también.
La segunda oportunidad es la transición energética. Chile es protagonista global en litio, el “hidrógeno verde” y energías renovables, y Antofagasta misma es el epicentro. Eso atrae congresos científicos, cumbres corporativas y misiones diplomáticas. Tenemos que estar listos para recibirlos con una oferta profesional.
La tercera es el turismo de incentivos premium. Las empresas mineras y sus cadenas de proveedores organizan viajes de incentivo para sus equipos y clientes. Antofagasta puede ser ese destino: exclusivo, impactante y con propósito. Y cuarto, el desarrollo de un Convention Bureau regional, con apoyo público y privado, que centralice la promoción del destino, apoye la postulación de eventos internacionales y articule a los actores locales.
Considerando la fuerte presencia de la industria minera y energética, ¿cómo se puede capitalizar ese ecosistema para atraer eventos internacionales?
La clave está en narrar la historia correctamente. Antofagasta no es solo el lugar donde se extrae cobre: es el laboratorio vivo de la minería del futuro. Aquí se están desarrollando proyectos de autonomía, electrificación de flotas, hidrógeno verde, tecnología satelital aplicada a la industria y economía circular. Eso tiene una dimensión científica, tecnológica y de política pública que convoca a actores de todo el mundo.
Para capitalizar ese ecosistema debemos, primero, construir una agenda de eventos propios que nazcan desde la región, no esperar que los eventos vengan desde Santiago o el extranjero. Segundo, articular a las empresas ancla, Escondida | BHP, Codelco, SQM, etc, como sponsors naturales de eventos internacionales. Ellas tienen las redes globales y el interés estratégico en posicionar a Antofagasta. Tercero, integrar a las universidades y centros de investigación presentes en la región como co-organizadores de congresos técnicos y académicos.
Vuelvo a repetir Exponor 2026, que se realizará en junio en nuestra ciudad, es el mejor ejemplo de esto funcionando: miles de visitantes internacionales, cientos de empresas expositoras, y una ciudad que se convierte en el centro de conversación global de la minería.
El desafío es que ese impulso no dure solo cuatro días. Exponor no es solo una feria, es la demostración de que Antofagasta puede ser sede mundial. Nuestra tarea es construir sobre esa base los 365 días del año.
En la narrativa está la clave para provocar interés
Desde Antofagasta hasta Mejillones y Taltal, la Región de Antofagasta combina industria, ciencia, patrimonio y naturaleza en una propuesta turística única. Con eventos de alto impacto, crecimiento sostenido y nuevos nichos como el astroturismo y el turismo científico, el desafío hoy es avanzar en articulación, estándares y promoción para consolidar el posicionamiento a nivel global.
Más allá del MICE, Antofagasta tiene un enorme potencial en turismo de intereses especiales, ¿cuáles destacarías como prioritarios, como por ejemplo el astroturismo, científico, patrimonial o de naturaleza extrema?
Antofagasta y su entorno regional tienen un potencial extraordinario en turismo de intereses especiales. Destacaría cuatro nichos con urgencia estratégica:
Astroturismo: La Región de Antofagasta concentra algunos de los observatorios más importantes del mundo, el VLT en Paranal, el futuro ELT, el ALMA en San Pedro de Atacama. El cielo del norte de Chile es Patrimonio Mundial de las Estrellas. Este es un producto de altísimo valor para viajeros científicos, fotógrafos, familias y parejas en búsqueda de experiencias transformadoras (les llama mucho esto a los mismos europeos).
Turismo científico y de conocimiento: los megaproyectos de energía renovable, los yacimientos de litio y los laboratorios naturales del desierto atraen a investigadores, periodistas especializados y delegaciones gubernamentales. Hay que crear rutas y experiencias para este perfil de visitante.
Turismo patrimonial e histórico: la huella del salitre, los pueblos fantasma como Chacabuco, la arquitectura georgiana de Antofagasta, la Iglesia de San Francisco de Chiu Chiu, los petroglifos de Yerbas Buenas. Una riqueza cultural que está subvalorada y sub-comercializada.
Naturaleza extrema y aventura: Nuestras dunas, que estan a solo 30 minutos en auto desde la misma ciudad, el desierto florido, las playas salvajes de Taltal, nuestros balnearios, los géiseres, el clima extremo, los flamencos del altiplano. Para un segmento creciente de viajeros premium, el lujo no es el hotel de cinco estrellas: es la experiencia irrepetible en un entorno prístino.
¿Cómo se puede construir una oferta coherente y de alto valor en esos nichos?
Una oferta coherente requiere tres ingredientes: producto, narrativa y distribución. En nuestra región tenemos los atractivos, el producto, pero fallamos una enormidad en los otros dos.
En narrativa, necesitamos dejar de comunicar el norte de Chile como "el desierto árido" y comenzar a posicionarlo como "el territorio más extremo y fascinante del planeta”, con una identidad visual, un storytelling consistente y embajadores que cuenten esa historia en los mercados emisores internacionales.
O sea, debemos integrar a los operadores turísticos internacionales, crear paquetes MICE+turismo que combinen el congreso o la feria con una experiencia post-evento en el desierto o el altiplano, y utilizar las plataformas digitales para llegar a los segmentos correctos. La coordinación entre el sector público, SERNATUR, municipios, gobierno regional, y el sector privado es ineludible.
Siempre lo he dicho, tenemos que si o si elevar los estándares: guías especializadas con certificación internacional, señalética en inglés y otros idiomas (en Mejillones hay), conectividad en los atractivos, y protocolos de sustentabilidad que respondan a las exigencias de los viajeros conscientes de hoy.
¿Qué falta hoy para que destinos como Antofagasta, Mejillones o Taltal dejen de ser “joyas ocultas” y pasen a ser productos turísticos consolidados?
Falta voluntad política sostenida, financiamiento para infraestructura y, sobre todo, visión de largo plazo, esto no tiene una “ganancia” inmediata. Las joyas ocultas siguen ocultas porque nadie ha decidido abrirlas con convicción.
Mejillones tiene un borde costero espectacular, un puerto de aguas profundas, una historia industrial fascinante y está a 60 kilómetros de Antofagasta. Podría ser un destino de turismo náutico, gastronómico y de naturaleza costera de primer nivel. Hoy, para muchos visitantes internacionales, simplemente no existe, hay avivamiento de cetáceos prácticamente todo el año y siguen dando en los noticieros como gran cosa, un avivamiento en el sur.
Taltal es quizás el caso más impresionante: un pueblo pesquero con una bahía perfecta, acceso al desierto más hermoso de la región, y una calma radical que escasea en este mundo moderno. Es exactamente el tipo de destino que los viajeros de experiencia buscan con desesperación, y que nosotros mismos aún no hemos puesto en el mapa con seriedad.
Bueno y para que aquello cambie se necesita: conectividad terrestre mejorada, señalización turística profesional, programas de capacitación para los prestadores de servicios locales, incentivos tributarios para la inversión turística privada, y campañas de promoción sostenidas en el tiempo, no acciones aisladas de temporada.
Si tuvieras que diseñar una ruta imperdible entre estas comunas ¿qué experiencias no podrían faltar?
Mi ruta del norte auténtico comenzaría en Antofagasta. Primer día: desayuno con vista al gran Pacífico en el barrio histórico, visita a la Portada, nuestro monumento natural más icónico, tarde en el Museo Regional (si no gustas de museos puedes irte a las dunas en roca roja) y de noche terminar con una gastronomía local de alto nivel. Que los turistas entiendan que Antofagasta es una ciudad cosmopolita, no solo un "campamento minero”.
Segundo día: ruta hacia Mejillones, comenzando con un recorrido por su borde costero, tour ballenero, visita al Museo Paleontológico, con fósiles marinos únicos en el mundo, almuerzo con mariscos frescos directamente desde las caletas de pescadores artesanales, y tarde de kayak o snorkeling en sus aguas cristalinas donde encuentras tortugas, mantarayas y otros animalitos como los pingüinos de Humboldt .
Tercer día: sur hacia Taltal. La ruta costera por sí sola ya justifica el viaje. En Taltal: caminata por el casco histórico, visita a los miradores naturales del desierto costero y atardecer en la playa de Esmeralda. Por la noche, si las condiciones lo permiten, observación astronómica en el desierto.
Cuarto día: retorno por el interior, con desvío a los petroglifos del Cerro Pintados o las ruinas salitreras. Que el visitante se vaya con la certeza de haber vivido algo irrepetible.
¡Esta ruta existe!, lo que no existe es quién la empaquete, la cuente y la venda al mundo con la ambición que se merece.
¿Qué acciones urgentes deberían implementarse hoy para alcanzar esa visión?
Necesitamos a alguien responsable asignado. Eso es lo que necesitamos, no más diagnósticos.
Crear el Convention Bureau de Antofagasta: un lugar público-privado con un mando clarísimo, financiamiento estable y métricas de gestión. Sin esto, todo lo demás es voluntarismo; desarrollar un Plan Estratégico de Turismo MICE y de Intereses Especiales para la Región , de cara al 2030 y articulado con los planes de desarrollo minero e industrial; invertir en formación de capital humano especializado: guías, gestores de eventos, anfitriones con idiomas y certificaciones internacionales. El mejor atractivo puede arruinarse por una mala experiencia de servicio; diseñar una estrategia de posicionamiento digital del destino, que incluya presencia en plataformas internacionales, contenido audiovisual de calidad cinematográfica y alianzas con medios especializados en turismo de lujo y turismo científico; y por ultimo, lo digo con plena convicción, aprovechar Exponor 2026 como punto de inflexión. Tenemos en junio la oportunidad de mostrarle al mundo que Antofagasta no es solo la sede de una feria: es un destino completo, sofisticado, extremo y único. Si la aprovechamos bien, ese evento puede ser el punto de partida de un nuevo capítulo para el turismo de nuestra región.