Ps. Giovanna Claros: "Amaxofobia: cuando el miedo se sienta al volante"

Soy psicóloga e instructora de conducción. Fundadora de Empoderadas al Volante. Acompaño a mujeres a superar el miedo a conducir y a desarrollar confianza y seguridad al volante, integrando herramientas psicológicas y un enfoque respetuoso de sus procesos y ritmos.

Una mujer se baja del auto enojada. Frustrada con ella misma, con el embrague, con el auto que se detuvo una veEmpoderadass de volver a intentarlo, ya imaginó que va a chocar; que el vehículo de atrás tocará la bocina, para apurarla y que todos confirmarán lo que teme: que no puede.
¿Saben cuántas veces mis alumnas me piden perdón cuando se les detiene el auto?

“Perdón, profe”.
“Perdón, me puse nerviosa”.

Aprender a conducir no debería sentirse como un examen de disculpas por estar aprendiendo.
A eso le llamamos amaxofobia: miedo intenso a conducir. Pero, como psicóloga e instructora, he comprobado que rara vez se trata solo del auto, del embrague o de estacionar. Muchas veces es miedo a equivocarse, a ser juzgada, a perder el control o a confirmar una idea instalada hace tiempo: “manejar no es para mí”.

Hay una frase muy repetida: “la práctica hace al maestro”. Puede servir para quien se equivoca, corrige y vuelve a intentarlo sin que su cuerpo entre en alerta. Pero para quien suda, se acelera, imagina que la van a chocar o se sobresalta cuando otro vehículo se acerca, practicar sin acompañamiento puede reforzar lo que su cerebro ya cree: que conducir es peligroso y que ella no está preparada. Y no es falta de voluntad ni incapacidad. Es una respuesta emocional que necesita ser comprendida.

Recuerdo que mi primer examen práctico no fue exitoso y por un momento pensé que eso hablaba de mi capacidad. Con el tiempo entendí que equivocarse mientras se aprende no definió mi valor ni la posibilidad de conducir.

Por eso hablar de miedo a conducir desde la psicología es necesario. Algunas personas requieren técnica; otras necesitan regular cuerpo y mente, reconocer pensamientos anticipatorios y recuperar la sensación de control.

También se necesitan espacios seguros. Ahí cobra sentido la alianza entre Empoderadas al Volante y Scorpio: unir la mirada psicológica con formación técnica, práctica acompañada y vehículos con doble pedal. Para quien teme que un error termine en catástrofe, saber que hay una persona capacitada para intervenir no le quita autonomía; le entrega seguridad para construirla.

Las amigas, parejas o familiares pueden tener buenas intenciones, pero no siempre son el mejor referente. A veces apuran, corrigen desde la frustración o minimizan el miedo con un “si es fácil”. Y eso puede hacer que alguien abandone.

Aprender a conducir también es conectar con el deseo de hacerlo: llegar sola al trabajo, llevar a los hijos, aceptar una oportunidad o moverse sin depender de otros.

Cuando una mujer vuelve a tomar el volante, recupera confianza, autonomía y la posibilidad de elegir sus propios caminos. El desafío no es conducir perfecto: es que el miedo deje de decidir por ella.

Finalmente, es importante que dejemos de mirar la conducción femenina desde la duda, la burla o la excepción. Trabajar por la paridad de género en la conducción implica abrir espacios de formación segura y respetuosa, y reconocer que el talento se construye cuando una mujer recibe herramientas para confiar en sí misma.

Porque transformar el miedo en confianza no solo cambia una experiencia al volante. Puede cambiar la dirección de una vida.

Esta columna de opinión cumple el compromiso de Rol Media asumido en Exponor 2026 de ser facilitadores de difusión para grupo de “Aladas 4.0”.