Completo Estratégico
Perla y su amiga Luz Clarita iban camino al salón de eventos del edificio de un compañero de trabajo.
Había asado de camaradería.
El Uber avanzaba tranquilo hasta que, de pronto, Perla pidió detenerse en un mall antes de llegar.
—¿Qué pasó? —preguntó Luz Clarita—. ¿No íbamos atrasadas?
Perla sonrió con una tranquilidad sospechosa.
—Confía en mí.
Entraron a un conocido local de comida rápida y apenas se acercó el muchacho del mesón, Perla pidió sin dudar:
—Un Completo Alemán, Coca-Cola Zero y papas fritas.
Luz Clarita quedó en shock.
Sobre todo porque Perla normalmente come saludable, toma agua con limón y lee etiquetas nutricionales como si trabajara en la PDI alimenticia.
—¿Y tú comiendo esto antes de un asado?
Perla respiró profundo, como quien va a explicar una verdad importante de la vida.
—El parrillero de hoy es Jaime, de Recursos Humanos. ¿Estamos?
Y eso, aparentemente, explicaba todo, pensó Luz Clarita mirándola con incredubilidad.
Perla continúa explicando: Jaime habla y habla todo el tiempo del asado, como si fuera una mezcla entre ritual ancestral, tesis universitaria y competencia internacional.
Que el fuego debía “madurar”.
Que la carne debía “escuchar la brasa”.
Que los embutidos tenían que ser artesanales.
Y que el choripán era “una solución argentina para asados pobres”.
—Jaime dice que un asado rápido es un bistec triste en sartén —continuó Perla—. Así que cuando lleguemos probablemente recién estará prendiendo el carbón y luego de 4 horas saldrá caminando con una tablita de madera con pequeños cortes para una degustación inicial.
Luz Clarita empezó a entender.
—Pero toda esta situación de la ingeniería del asado no va a evitar que comiencen a correr los Ramazzotti apenas entremos —dijo Perla—. ¿Tú quieres ser la ridícula ebria de la que todos hablen el lunes? y por qué no el tik-tok vitalizado de la semana.
En ese instante llegó el pedido.
El muchacho dejó frente a Perla un completo perfecto: pan apenas tostado, tomate fresco, chucrut tibio, una vienesa grande y una cantidad irresponsablemente correcta de mayonesa.
Yo, reflexiona en voz alta Perla, honestamente, le habría agregado palta. Mucha palta. Pero el completo ideal necesita equilibrio emocional y no ser un problema gástrico que me produciría la Palta si la como sin tener nada en el estómago, mi última comida fue el dasyuno.
Luz Clarita observó el plato unos segundos.
Después miró al joven del mesón.
—Sabes qué, lo mismo para mí...